Si no pones limites al AMOR… no los pongas al AMAR, no coartes el quehacer del verbo que se hace TIEMPO EN PERSONA para obrar en acción. María Lasalete Marques
5 de febrero de 2016
Despertar sabiendo que aún no he podido soñar dormida.
Una melodía,
el leve incienso
que impregna de almizcle los aromas,
luz tenue que
reviste de sombras cada rincón, donde se escribió una historia pasada.
Recuerdos que
entre las manos del pianista recobra vida.
Para desvestir el
azul tenue y resurgir el blanco oscuro de los contornos añiles.
Reminiscencia de
escenarios que connotan la razón del abismo solitario
Soledad que se
hace inmensa ante el silencio ínsito.
El viento ondea
en búsqueda de lugares por donde consiga penetrar.
Como cada viejo
pensamiento, se viste la mirada del horizonte
y nos llenamos el
pecho de aire, en un suspiro taciturno de vacío.
Las manijas del
viejo reloj, que un día fue obsequio dado por un príncipe a mi Madre.
Marca el tiempo
que segundo a segundo, me dice que el anterior no regresa a hacerse presente.
Vamos moldando el
presente, con aquello que tenemos en las manos.
Abrazando cada
gesto que nos brinda el hoy.
Quiero correr al cauce del río, al lago de mi
cisne y ver que su regreso es quimera, que el hielo se desvanece ante la nueva
primavera.
Que lo que parecía
desierto blanco, ante los primeros rayos se torna vida que emerge.
Apartar el áurea
que rozaron la mía, fundiéndose en una en cada encuentro
Levitar sobre los
sueños en búsqueda inquieta del esbozo del mañana.
Despertar
sabiendo que aún no he podido soñar dormida.
25 de noviembre de 2015
Noches de luna llena

Hace algún
tiempo, que no dejo que mis dedos tecleen las palabras que afloran en el
silencio de mi mente, en las ansias de mi alma, en el manantial de vida llamado
corazón.
Hoy después de
algunos años, creí que la madures había llegado también a los pensamientos
silentes, palpitantes de todo el sentir de mi esencia de mujer.
Pero las ganas
siguen siendo las mismas, pueden que lo pausado sea el envoltorio más
apasionado, pues se disfruta el más leve y cálido respiro sobre la piel.
El rastro que
deja las yemas de tus dedos en mi piel son más notorias, pues son evidentemente
más sentidas, y no porque la dermis se ha tornado más fina. Sino porque el
tiempo no es constante en ningún instante. Y no hay prisas de llegar a lado
alguno.
La mirada se ha
tornado más penetrable y lo tácito se torna presencia y verbo.
Hace algún tiempo
que lo que parecía encubierto estaba expuesto al roce del viento, al mismo frío
del invierno, pero jamás lejano de mí ser.
Sigo trayendo a
mi mente el aroma ardiente de tu piel, sigo escalando cada rincón donde tus
manos dejaron huellas, sigo sintiendo la presencia de tu esencia en el blanco
lienzo de mi alma
Bajo esas
estrellas, sumergidos en el agua en un frenético abrazo entregados en un solo
cuerpo, a la descubierta del éxtasis de la vida, inundados de una irrealidad
que jamás se tornaría en eje de nuestras realidades. Pues aunque buscamos un
solo emerger, sucumbimos en encontrar un camino juntos.
Hoy soy la
amalgama que moldaste, soy la explosión de lo que redescubriste y sigo siendo tu
más sublime pensamiento en noches de luna llena, donde se mezcla el aroma del
almizcle y el incienso de canela.
Soy ese trinar de
aves entonando la melodía de gemidos y así el grito broto por primera vez junto
al torrente.
Sigues
cohabitando en el espacio único que recreaste en cada instante sublime. Sigues
siendo el autor de mi despuntar de mujer, el artífice del primer orgasmo
alcanzado a dos. Sigues estando y sigues existiendo. Aunque no sea la presencia la esencia, pero
siempre será más allá del horizonte la fuente única del estremecer de mi piel, serás
siempre el vuelo del cóndor.
Serás la suave melodía al escuchar Enya o Budha
Bar. Serás cada nota sobre las líneas paralelas de nuestra
partitura.
2 de julio de 2015
Palabras silenciadas
Alas inmensas se
despliegan entre ambos, elevándonos en una aventura.
Cuerpos
entrelazados, unísonos, apenas en un solo palpitar.
Sentir cada
espasmo de tu placer en mi piel.
Tus excelsos
secretos que sólo yo he podido desentrañar.
Un placer tántrico,
que hemos descubierto en el tiempo detenido,
un abrazo único y
siempre irrepetible.
Una historia
escrita sobre un lecho de crepúsculos robados a la cotidianidad,
sueños hechos anhelos.
Un deseo de
amanecer entre tus brazos, tus aromas,
adentrada de tu
virilidad mismo adormecida.
Quisiera robar
horas al tiempo para componer nuestros instantes.
Pincelar tu piel con el leve roce de mi piel,
fijas nuestras
miradas en un diálogo único e intemporal.
Yo es tu nombre
inmerso en miles de palabras silenciadas en cada místico segundo..
1 de julio de 2015
He tanto hablar solo queda el silencio.
De tanto hablar
poco digo, porque lo que realmente deseo decir, quedo silenciado en el tiempo.
Son murmullos que
no deseas escuchar, son sentimientos que nada te dicen ya, de que vale la pena
preguntar si tu alma palpita nuevamente, o si te arrancan los deseos, si tan solo no puedes estremecerse a mi lado.
De que me sirve
estar en el ojo de las tormentas, si apenas veo que ellas remueven y renuevan
otras sendas.
De tanto hablar
poco digo, porque lo que quisiera gritar se hizo silencio una tarde de domingo.
Son frases
balbuceadas que jamás volveré a pronunciar, son palabras dejadas que ya no
dicen nada. Como nada dice la mirada cada vez que te sueño.
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