13 de noviembre de 2008

Mis deseos....


Tan sólo inmersa en mi mar
Mirando el horizonte que nos une en rocío
Saciándonos las ansias y la sed de vivir
Quiero ser y estar en ti
Sintiendo en mi cuerpo una tormenta de caricias
Enlazándonos el deseo en miles de suspiros
Despertar en las mañanas envueltos de nuestros brazos
Regálame el despertar del sol en las noches de invierno
El vislumbrar de nuestro horizonte ansiado
Déjame soltar mis gritos y ataduras para ser en ti libertad que cubre
Tus miedos e pesares y en cada beso resurgir de nuevo
En las llamas flameantes de un amor que renace.
Bailarte recreándote los sueños vistiéndote de fantasías
Vientre que plasmo en tus entrañas
Derramándonos espasmos y colores añil
Soltar tu pasado, resurgir en los colores
de un nuevo arco iris lleno de brillo y destellos
donde el silencio se rasga en gemido
dormitar entre tus brazos luego de una entrega plena
estacionar en ti mi vuelo de gaviota y en tus orillas reposar mis alas
disipar las tinieblas que cual bruma nos cubran
deslizando en nuestros cuerpos la magia del poseernos
sintiéndote mío, saboreándote en el encuentro
levitándonos en los sueños vanidosos del deseo.

Cierra tus ojos...los mios se cierran también.



Cierra tus ojos y deja que sean tus manos
Que adivinen mi cuerpo humedecido
luego que la lluvia haya ceñido
la tunica blanca que me cubría la piel

Como si fuera un piano deseo
Que tus dedos toquen mi cuerpo
Componiendo una melodía
Que nos envuelva en las ganas.

Descubre la humedad que se desborda
Al mirarte a los ojos
Sintiéndote cercano palpitante
Y atento a penetrar el interior de mi tierra.

Mis ansias de entrega se encuentran a estallar
En cada respirar se agita el latir del cuerpo
Y el jadeo envuelto en gemido ante tu roce de piel
Absorbiéndonos los vahos limpios de la piel sudorosa.

Cierro mis ojos mientras tus ansias me penetran lenta y suave
Deshojándome como viento de Otoño
Buscando en mi profundidad azul la humedad de mi mar
Sorbiendo hasta la ultima gota de mis aguas rebozadas

9 de noviembre de 2008

Mi piel arde entre sabanas blancas...

Sedienta de tus manos, en el preludio de mil noches
Envuelvo mi cuerpo de recuerdos que hago presente
son mis manos las tuyas que se deslizan en mi piel
el leve gemido brota sintiéndote real.
Noche larga, llena de sortilegios, piel que transpira el desvarío
De un cuerpo que arde del deseo entre sabanas blancas
Tus manos sobre mis senos circundándolos
Aferrándote a ellos en símil ardiente de placer
Brotes endurecidos que tu boca muerde con delicia
Orígenes que emanan olores de almizcle y tierra humedecida
De donde deseas atemperar la sed
sorbiéndome la naciente misma de la miel que brota en hervores.
Noche inflamante que detona el deseo ardiente
de estar entre esos pliegues de sabana
olvidarnos del mundo
entregarnos al cortejo de caricias, placeres,sensaciones
estallando una y otra vez en el desvarío en cada espasmo.

Añoro tus caricias en el roce de la magia...



Caricias que estremece no solo la piel mas si el alma
encuentro de dos que se deshilan en un solo estar y ser
calido calor que placentero nos sumerge en el despertar de cada fibra
caricias que se otorgan tras el deseo de acurrucar
es el roce del amor que emerge desde nuestro interior
despertando la luz que un corazón enamorado que se refleja en la piel
son de esas caricias que las carencias se desean embriagar
de ese mirar que recorre un cuerpo que se quiere devorar
es no entender que nos mueve a esa otra piel.
Mística magia envolvente, que como barco a la deriva
no desea zarpar ni llegar a puerto alguno, sólo extenderse sobre su lecho azul
sentirse envuelto por las olas que en cada toque a su coraza acaricia sus maderos.
Caricias que deseamos convertirlas en blindaje ceñidas al cuerpo,
deseo de fundirlas convirtiéndolas en el tatuaje que nos arrope cada día.